En un frente común sin precedentes en la industria del fútbol, las cuatro competiciones más potentes de Europa —la Premier League inglesa, LaLiga española, la Serie A italiana y la Bundesliga alemana— emitieron un duro comunicado conjunto exigiendo una reforma estructural inmediata en las leyes de gobernanza de la FIFA. Las organizaciones acusaron formalmente al ente regulador y a su presidente, Gianni Infantino, de incurrir en “iniciativas abusivas” y de concentrar un poder desmedido sin contrapesos institucionales de peso.
El detonante de la confrontación ha sido el polémico proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE). Esta iniciativa, impulsada de forma confidencial por Infantino y recientemente frenada ante la presión de confederaciones como la UEFA, pretendía la venta de hasta el 21% de los derechos comerciales de la Copa del Mundo a fondos de capital privado por una suma cercana a los 4,200 millones de dólares. El bloque de ligas calificó el plan estratégico como uno de los mayores abusos de poder documentados en la historia del organismo.
Exigencia de contrapesos y reforma judicial
El comunicado de las competiciones europeas plantea una reestructuración de la FIFA basada en tres demandas clave:
- Separación de funciones: Blindar de forma estricta el rol regulador del organismo frente a sus intereses comerciales como entidad organizadora de torneos globales.
- Órgano permanente de control: Crear un estamento independiente que garantice la participación real de las ligas, los clubes, los futbolistas y las asociaciones nacionales en la toma de decisiones sobre el calendario internacional.
- Independencia judicial: Implementar salvaguardas para que los comités de ética, supervisión financiera y procesos disciplinarios queden aislados de interferencias políticas internas.
Este movimiento incrementa de forma directa la presión política sobre la figura de Gianni Infantino de cara a las próximas elecciones presidenciales de la FIFA, programadas para marzo de 2027 en Rabat, Marruecos. El frente de las ligas instó formalmente a cualquier candidato que aspire al cargo a comprometerse con estos principios y a convocar una convención independiente de gobernanza durante los primeros 100 días de su mandato.




