La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha lanzado una contundente advertencia ante el Consejo de Seguridad debido al alarmante incremento en el desarraigo de la población civil en los territorios ocupados. El coordinador especial adjunto de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio, Ramiz Alakbarov, ha señalado que el desalojo sistemático de comunidades enteras en Cisjordania suscita serias inquietudes sobre la ejecución de una “posible limpieza étnica” derivada de las políticas de ocupación.
Durante la presentación del último informe del secretario general António Guterres, Alakbarov enfatizó la gravedad de la situación humanitaria: “Ver a familias enteras, incluidos niños y ancianos, verse forzadas a abandonar sus hogares de manera reiterada genera temores legítimos de que estemos ante una posible limpieza étnica”.
Demoliciones masivas y expansión de asentamientos
El balance presentado ante el Consejo de Seguridad detalla una aceleración en la destrucción de infraestructuras palestinas por parte de las autoridades israelíes en un periodo de apenas tres meses:
- Destrucción de hogares: Se registró la demolición o confiscación de 536 estructuras palestinas, una medida que ha dejado sin hogar a 736 personas, entre ellas 347 menores de edad.
- Expansión de colonias: Paralelamente, se impulsó la edificación de cerca de 4,570 nuevas viviendas para colonos en la denominada Zona C de Cisjordania y otras 3,515 en Jerusalén Este.
El representante de la ONU recordó que estas anexiones territoriales y planes de expansión carecen de total validez jurídica bajo el derecho internacional, por lo que exigió el cese inmediato de los derribos y del desplazamiento de las comunidades locales.
Violencia de los colonos bajo “impunidad arraigada”
Otro de los puntos críticos del informe es el incremento exponencial de los ataques perpetrados por colonos extremistas contra la población palestina, unos episodios que ya no solo se limitan a las áreas bajo control militar total, sino que han comenzado a registrarse en zonas teóricamente gestionadas por la Autoridad Nacional Palestina (ANP).
Alakbarov denunció ante los Estados miembros que estas agresiones físicas y patrimoniales ocurren frecuentemente en presencia o con la aquiescencia de las fuerzas de seguridad locales, recalcando que “la impunidad arraigada en el sistema constituye el factor clave que alimenta esta violencia”. Las Naciones Unidas instaron a la comunidad internacional a intervenir para garantizar la rendición de cuentas y frenar el deterioro de la seguridad en la región.




