La gestión del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se enfrenta a su crisis de legitimidad social más grave desde que asumió el cargo. Una coalición internacional sin precedentes, que agrupa a las principales uniones de aficionados de Europa, África y Norteamérica, junto a más de cuarenta organizaciones nacionales de seguidores, ha lanzado un manifiesto conjunto exigiendo la dimisión inmediata del dirigente italosuizo.
“El fútbol pertenece a las personas que llenan las gradas, viajan para alentar a sus equipos y sostienen este deporte. Sin embargo, la actual dirigencia actúa como si fuera la dueña exclusiva del juego”, reza el comunicado publicado este jueves. Los colectivos sociales acusan a Infantino de haber mercantilizado el deporte y quebrado los principios éticos del organismo internacional.
El detonante de la rebelión
El detonante de este descontento masivo fue el polémico intento de Infantino de privatizar el 20% de los derechos de imagen y comerciales de las competiciones oficiales de la FIFA a través de una corporación externa. Aunque el plan, valorado en unos 20,000 millones de dólares, tuvo que ser cancelado a finales de julio debido a la firme oposición de confederaciones de peso como la UEFA, la CONMEBOL y la CONCACAF, los aficionados consideran que este movimiento demostró una ambición exclusivamente financiera.
Entre los motivos expuestos por la coalición para justificar el cese del mandatario figuran:
- Políticas de precios abusivos: Los desorbitados costos de los boletos para el Mundial de 2026 y la falta de consideración hacia los presupuestos de los hinchas comunes.
- Proyectos fallidos e invasivos: El fallido impulso para celebrar la Copa del Mundo cada dos años y la complicidad encubierta con ligas cerradas de élite.
- Opacidad administrativa: Una cultura de centralización absoluta del poder y la falta de mecanismos reales de rendición de cuentas.
Presión de cara a las próximas elecciones
Los representantes de las tribunas han dejado en claro que la salida de Infantino debe ser solo el inicio de una reestructuración democrática profunda dentro de la FIFA. La movilización tiene como objetivo debilitar el respaldo al mandatario antes del congreso electoral previsto para marzo de 2027, en el cual aspira a ser reelegido.
Con este paso al frente, la comunidad global de aficionados busca forzar la inclusión de los hinchas en las mesas de toma de decisiones corporativas, garantizando que los torneos mantengan su esencia deportiva por encima de los intereses de fondos privados de inversión.




