El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha expresado este sábado que le “encantaría” ver la unificación de Irlanda, a lo que ha apostillado que Reino Unido tendrá “algo que decir”, pero incidiendo en que sería “algo fantástico”.
“No quiero causar ningún problema, pero te diré que me encantaría verlo unificado. Tengo amigos en ambos lados, gente estupenda. Son irlandeses. Me encantaría verlo unificado”, ha afirmado en declaraciones junto al primer ministro irlandés, Michéal Martin, en el marco de su visita de dos días al país, a lo que ha añadido: “Tienen aquí al hombre adecuado para ponerlo en marcha”, en referencia a Martin.
En este punto, Trump ha reconocido que Reino Unido “tendrá algo que decir al respecto”, en referencia a Irlanda del Norte, que pertenece a la nación insultar. “Creo que sería algo estupendo. Quiero decir, ¿cómo podría ser malo?“, ha subrayado desde Irlanda, lugar al que ha viajado para una visita de dos días, principalmente para seguir un torneo de golf.
Posteriormente, en declaraciones desde la Embajada estadounidense en Dublín, el presidente estadounidense ha ironizado con que es una pregunta en la que “no importa lo que digas, que no hay una respuesta buena” y ha señalado que la respuesta “genial” que ha dado se leerá en los periódicos. En cualquier caso, ha vuelto a insistir en que “sería genial” la unificación de la isla.
El ultraderechista Farage discrepa con Trump
Por su parte, el líder del partido ultraderechista Reform UK, Nigel Farage, ha criticado las palabras de Trump. “Irlanda del Norte es una parte orgullosa e integral del Reino Unido. La gente de Irlanda del Norte ni quiere un referéndum ni una unificación. Estoy en desacuerdo con el presidente Trump”, ha manifestado Farage en un mensaje publicado en redes sociales.
En la misma línea, los partidos unionistas norirlandeses han rechazado la posibilidad de una reunificación con Irlanda. “El presidente Trump sabe mejor que la mayoría que las elecciones cuentan. El futuro constitucional de Irlanda del Norte lo decidirá la gente de Irlanda del Norte, no las declaraciones desde Londres, Dublín ni Washington”, ha declarado el líder del Partido Unionista Democrático (DUP), Gavin Robinson. “Irlanda del Norte forma parte de Reino Unido porque es el acuerdo democrático de su gente“, ha remachado.
Desde Voz Unionista Tradicional han recordado que Trump “no es el primer presidente estadounidense que se inmiscuye en los asuntos que no le atañen”. “Irlanda del Norte no es un peón en la guerra de Trump con Reino Unido. Nuestro futuro constitucional no depende de él ni de ningún otro dignatario extranjero”, ha declarado el líder de TUV, Jim Allister.
Asimismo, para el líder del Partido Unionista del Ulster, Jon Burrows, Trump “tiene derecho a expresar su punto de vista sobre el futuro constitucional de cualquier otro país como cualquier persona del mundo, pero la única voluntad que cuenta es la de la gente de Irlanda del Norte”. “Es el principio de consentimiento, convertido en ley a través del Acuerdo de Belfast”, ha recalcado.
El conflicto armado del Irlanda del Norte entre unionistas que abogan por mantener los lazos con Reino Unido y nacionalistas irlandeses que piden unificar Irlanda se prolongó casi 30 años, hasta la firma de los tratados de Viernes Santo de 1998, dejando más de 3.500 muertos.
Pese a que en la actualidad siguen las tensiones entre ambas comunidades, dichos acuerdos establecieron un marco político para resolver la cuestión con un régimen autonómico bajo soberanía de Reino Unido.
Trump cuestiona que Reino Unido intervenga en las Malvinas
Por otro lado, el presidente de Estados Unidos ha cuestionado que Reino Unido vaya a intervenir en las Islas Malvinas si la situación vuelve a escalar con Argentina, en pleno pulso con el presidente argentino, Javier Milei, incidiendo en que en ese caso le contactarán y “probablemente podrá resolver” la crisis.
Trump ha señalado que la actual disputa por el archipiélago en el Atlántico sur difiere de la guerra que ambos países libraron en 1982. “Creo que en aquel momento Reino Unido era un país diferente. Entraron allí y se hicieron con el control. No estoy seguro de que estén haciendo eso”, ha señalado, apuntando que en la actualidad Londres tiene “otros problemas de los que tiene que ocuparse” y ha hecho alusión a la migración y a la energía. “Así que no sé si van a estar dispuestos a viajar hasta tan lejos”, ha afirmado, haciendo alusión a la larga distancia entre las islas británicas y las Malvinas.
Así, el inquilino de la Casa Blanca se ha mostrado convencido de que lo “llamarán para intervenir en ese posible desastre” y de que si lo hacen, “probablemente” podrá “resolverlo”, en referencia a un eventual choque entre Londres y Buenos Aires, tras recalcar que “ahora mismo hay dos países que no están contentos con respecto a las Malvinas”.
El presidente de Argentina, Javier Milei, firme aliado de Trump, ha abierto una nueva fase en la disputa con Reino Unido por las Islas Malvinas con el anuncio de sanciones contra empresas y personas que promuevan actividades petrolíferas en las inmediaciones de las islas sin permiso de Buenos Aires.
Esta cuestión ha traído de vuelta la guerra de diez semanas que libraron en 1982 ambos países por el control de la zona, un conflicto bélico que precipitó el final de las juntas militares argentinas y reforzó a Margaret Thatcher como jefa del Ejecutivo británico




