Hay un chat en signal, la aplicación de mensajes privados y seguros -al menos en teoría-, que puede definir el futuro de California. En él, peces gordos de las élites tecnológicas de Silicon Valley están debatiendo si se quedan o no en el Estado Dorado. De fondo, un impuesto del 5% a las grandes fortunas que afectaría a todos los que tengan más de 1.000 millones de dólares de patrimonio, que en el área de la bahía de San Francisco son legión. Hay nombres situados a ambos lados del espectro político unidos por una causa común: evitar que les toquen el bolsillo.
En el grupo de mensajes hay docenas de gurús tecnológicos, según The Wall Street Journal, millonarios como Palmer Luckey, cofundador de Anduril -una corporación de defensa especializada en inteligencia artificial, sistemas autónomos y vigilancia militar-; Chris Larsen, donante de Kamala Harris y fundador de Ripple, una empresa enfocada en transferencias de dinero rápidas; o el zar de cripto de la administración de Donald Trump, David Sacks.
Todos ellos han coincidido en rechazar la propuesta presentada por un sindicato de trabajadores de la salud, el SEIU-UHW, que busca contrarrestar los devastadores efectos que está teniendo la ley fiscal de Trump para millones de estadounidenses. Se calcula que el final de los subsidios del Obamacare que han firmado los republicanos en el Congreso afectará a unos 22 millones de estadounidenses que dependían de esas ayudas. Gente como Ken Warner, un escritor de Manchester, Connecticut, que pasará de pagar 630 dólares a 2.500 por la prima mensual del seguro médico que comparte con su esposa, según dijo a la cadena NPR.
Es un debate que ha ganado fuerza en California en los últimos días. Titanes como Jensen Huang, CEO de Nvidia, vería con buenos ojos un impuesto del 5% a su fortuna de unos 150.000 millones de dólares, pero otros han amenazado con marcharse de California si la medida prospera. Peter Thiel, el cofundador de Palantir y PayPal, ya ha confirmado que ha alquilado unas oficinas en Miami para, posiblemente, salir de Los Ángeles.
Los cofundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, podrían seguir sus mismos pasos. Ambos han estado explorando la posibilidad de comprarse una mansión en Florida, donde gobierna un republicano muy alineado con los principios del trumpismo, Ron DeSantis. Garry Tan, al frente de la incubadora de startups, Y Combinator, escribió en redes que no descarta Austin como nueva sede.
TRAS ELON MUSK
Es un camino que ya emprendió Elon Musk, el CEO de Tesla, tras su enfrentamiento durante la pandemia con Gavin Newsom, el gobernador de California. El sudafricano trasladó la sede principal de la empresa de vehículos eléctricos de California a Texas.
Newsom tiene claro que se podría repetir el mismo escenario y por eso está en contra del impuesto a las grandes fortunas. “Este es mi temor”, dijo el mandatario demócrata. “Es justo lo que advertí que sucedería. Está ocurriendo”. Cree que la propuesta del sindicato “no tiene sentido” y es “realmente dañina” para el estado más poblado y rico del país. Newsom teme “los efectos indirectos” de la medida si se aprueba, “como la incertidumbre que genera en las personas respecto a los compromisos a largo y mediano plazo. Eso no es lo que necesitamos ahora en un momento de tanta incertidumbre”.
Desde el SEIU-UHW, uno de los sindicatos más grandes de EEUU con 120.000 miembros, se estima que el impuesto podría recaudar unos 100.000 millones de dólares, lo que ayudaría a compensar los recortes inminentes en el sistema de salud. Debru Carthan, miembro del comité ejecutivo del sindicato, dijo en un comunicado que están tratando de “mantener abiertas las salas de emergencia y salvar vidas”, criticando a “los pocos que se han ido” de California y que “han demostrado al mundo cuán increíblemente codiciosos son realmente.”
La iniciativa plantea un impuesto de alcance global sobre el patrimonio personal -incluidas participaciones en empresas públicas y privadas, así como activos como obras de arte-, aunque dejaría fuera del cálculo el valor de determinadas cuentas de jubilación y de los bienes inmuebles para los multimillonarios.
Por delante, la misión de recaudar las 875.000 firmas necesarias para que se incluya en la papeleta electoral en noviembre, como parte de los comicios de las midterms en EEUU. Tendría carácter retroactivo, por lo que afectaría a todos los multimillonarios residentes en California el 1 de enero de 2026 —unas 200 personas— y se aprobaría por mayoría simple.
Newsom cree que es difícil que prospere por la “oposición abrumadora” con la que se está encontrando. “Creo que será rechazado, porque creo que la gente entiende lo que realmente hace en comparación con lo que supuestamente pretende hacer”, afirmó.




