En un giro inesperado que marca una grieta entre la base estatal y el liderazgo nacional, el Partido Republicano de California concluyó su convención anual sin otorgar un respaldo oficial para la gobernación de 2026, rechazando de facto la recomendación directa del expresidente Donald Trump.
Pese a que Trump había volcado su apoyo público hacia el ex presentador de Fox News, Steve Hilton, los delegados estatales optaron por una postura de independencia que dejó la contienda interna abierta y sin un favorito institucional.
El veredicto de los delegados
La votación celebrada este fin de semana en San Diego reflejó una profunda división. El sheriff del condado de Riverside, Chad Bianco, logró capitalizar el descontento local obteniendo el 49% de los votos, superando ligeramente al favorito de Trump, Hilton, quien se quedó con un 44%.
Debido a que las reglas del partido exigen un umbral del 60% para obtener el “endoso” formal, el partido se retiró de la convención sin una figura única. Este resultado es visto por analistas como un desplante significativo a la influencia de Trump en el “Estado Dorado”.
Estrategia de supervivencia
El distanciamiento no es solo ideológico, sino estratégico. En un estado donde los demócratas superan ampliamente en registro a los republicanos, los candidatos en distritos competitivos temen que una alineación total con Trump sea “tóxica” para atraer al votante independiente necesario para ganar.
“El objetivo es la gobernación, no una validación nacional”, comentaron fuentes cercanas a la convención. Al centrar la narrativa en la seguridad pública y el costo de vida —fortalezas de Bianco—, los republicanos buscan evitar que la elección se convierta en un referéndum sobre la figura del expresidente.
El riesgo del sistema “Top-Two”
La falta de un candidato único presenta un escenario de doble filo para los conservadores:
- La oportunidad: Si los votos se reparten equilibradamente entre Hilton y Bianco, ambos podrían colarse en la elección general de noviembre, aprovechando que el voto demócrata está fragmentado entre ocho aspirantes principales.
- El riesgo: El respaldo de Trump a Hilton podría terminar consolidando el voto suficiente para que este asegure un puesto, pero facilitando que el segundo lugar sea capturado por un demócrata, dejando a los republicanos moderados sin una opción competitiva en la recta final.
Con este escenario, la carrera hacia 2026 inicia con un Partido Republicano que, por primera vez en años, prioriza su identidad local sobre los dictados de Mar-a-Lago.




