El Comando Norte de los Estados Unidos (USNORTHCOM) ha ordenado a todas las instalaciones militares del condado de San Diego permanecer en un estado de vigilancia elevado tras el inicio de una ofensiva militar contra Irán. La medida responde a una posible represalia tras los recientes ataques conjuntos de EE. UU. e Israel en el Medio Oriente, una operación en la que el grupo de combate del portaaviones USS Abraham Lincoln, con base en Coronado, desempeña un papel central.
Medidas de seguridad y Condición “Bravo”
Las bases, incluyendo la Base Naval de San Diego, NAS North Island, MCAS Miramar y Camp Pendleton, han sido colocadas bajo la Condición de Protección de la Fuerza (FPCON) Bravo. Este nivel indica un riesgo incrementado y predecible de actividad terrorista contra personal e instalaciones estadounidenses.
A partir de hoy, se han implementado las siguientes restricciones operativas:
- Verificación estricta de identidad: Se requiere el 100% de chequeo de identificaciones para toda persona que intente ingresar.
- Suspensión de “Trusted Traveler”: Se ha cancelado el programa que permitía a patrocinadores militares avalar el ingreso de acompañantes sin revisión previa.
- Cierre de accesos: En la Base Naval de San Diego, la Puerta 13 (acceso sur por la calle 19) permanecerá cerrada hasta nuevo aviso.
- Inspecciones vehiculares: Se realizarán revisiones aleatorias de vehículos en todos los puntos de control.
Contexto del conflicto
La alerta surge en un clima de alta tensión global. Mientras que la Guardia Revolucionaria de Irán afirmó haber alcanzado al USS Abraham Lincoln con misiles balísticos el pasado domingo, el Pentágono y el Comando Central (CENTCOM) han desmentido categóricamente estos informes, asegurando que el portaaviones continúa sus operaciones de vuelo sin daños.
Autoridades locales advierten a los residentes y personal civil que labora en las bases sobre retrasos significativos en el tráfico en las zonas aledañas a los puertos y aeródromos militares.




