Las autoridades lo bautizaron como el “Mercado de Crack de Avenida Imperial”.
Las fuerzas del orden desmantelaron el mes pasado lo que describieron como un mercado de drogas al aire libre en la intersección de Imperial Avenue y la calle 29, acusando a 30 presuntos miembros y asociados de pandillas de conspiración para distribuir cocaína y cocaína base, conocida como crack.
Los 28 sospechosos detenidos y dos prófugos que continúan siendo buscados enfrentando una pena mínima obligatoria de 10 años de prisión. Todos los acusados ya compararon ante la corte y se declararon no culpables, según la Oficina del Fiscal Federal.
Los investigadores creen que los compradores comprarían aproximadamente 20 libras de cocaína por semana en esta cuadra de Grant Hill. Esa cantidad tendría un valor estimado en la calle de 550.000 dólares.
Sin embargo, según los fiscales, la influencia de este mercado se extendía más allá de la comunidad inmediata, abasteciendo una red de distribuidores de bajo nivel a ambos lados de la Interestatal 5, llegando a Logan Heights, Sherman Heights y partes del centro de San Diego, incluido East Village.
Las autoridades también afirman que ocasionalmente la actividad derivó en hechos violentos. El 9 de enero, una persona llegó en automóvil por la Avenida Imperial, descendió del vehículo y abrió fuego, hiriendo a dos hombres en las piernas.
La operación coordinada del 15 de julio incluyó a los departamentos de policía de San Diego, Chula Vista y National City, así como a la Oficina del Sheriff del Condado de San Diego, en colaboración con la Fuerza de Tarea de Delitos Violentos y Pandillas del FBI .
Los agentes ejecutaron 21 órdenes de registro en viviendas y vehículos para efectuar los arrestos. Durante los cateos, las autoridades incautaron 11 libras de cocaína, más de 14.000 dólares en efectivo, dos pistolas y una máquina contadora de dinero.
Entre los acusados, cuyas edades oscilan entre los 19 y los 76 años, se encuentran tres integrantes de una misma familia: un padre, su hijo y el tío del joven. Otro de los acusados, Rynell Baker, señalado como uno de los presuntos líderes de la operación, fue condenado por asesinato en primer grado en 1994 y obtuvo libertad condicional en 2021, indicaron los fiscales.
Según documentos judiciales, los presuntos conspiradores desempeñaban distintos papeles dentro de la red, desde vendedores callejeros de crack hasta proveedores de cocaína en polvo destinada a ser convertida en crack y compradores que adquirirían droga para redistribuirla.




