Frente al cierre de conciertos por la pandemia, los músicos han optado por la solución original

Orquesta suiza propone un solista, para un espectador

GINEBRA.- Frente al cierre de las salas de conciertos por la pandemia del coronavirus, los músicos de una prestigiosa orquesta suiza han optado por una solución original: un solista para un único espectador, sentado a unos metros de distancia.

Nunca la música de cámara fue tan intimista. La experiencia ofrecida a los melómanos, privados de conciertos por las medidas de confinamiento, no puede ser más entrañable.

La Orquesta de la Suiza Romanda da conciertos por toda Ginebra, en floristerías, comercios y hasta en antiguos edificios industriales.

Una actuación de diez minutos, de la que el espectador sólo conoce la fecha, la hora y el lugar. La obra y el intérprete se mantienen en secreto hasta el último momento.

Fue así como Filipe de Figueiredo acabó en una galería de una isla del Ródano, escuchando a Verena Schweizer interpretar una sonata de Johann Sebastian Bach en su viola.

“Es un poco intimidante estar frente al músico, no sólo lo escuchas, sino que ves de cerca lo que hace y por eso es una experiencia muy agradable”, afirma De Figueiredo después del concierto.

Una experiencia inédita para el espectador, pero también para la artista, integrante de la orquesta desde 1998, que ha tenido que adaptar su forma de prepararse.

“Es un momento extraordinario para nosotros, porque compartimos un instante íntimo con una persona a la que ni siquiera conocemos”, dice.

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